jueves, 26 de septiembre de 2024

CULTURA * Dolores Castro, un recuerdo para su amiga Rosario Castellanos

STAFF: Somos Noticias Mx / Por: Ximena Garcia / Por: Redacción / Agencia Informativa Matrix / Con información: CIMAC / Por Candelaria Rodríguez/corresponsal

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencias

CULTURA
* Dolores Castro, un recuerdo para su amiga Rosario Castellanos
-- Y a Concha Urquiza, Emma Godoy, Margarita Michelena 


Tuxtla Gtz., Chias., 25 marzo 09 (CIMAC).-
Dolores Castro, escritora y compañera de estudios
universitarios de Rosario Castellanos, es
considerada como una de las autoras más reconocidas de la literatura mexicana.

Recientemente presentó la antología poética,
"Mujer Siempre y hasta el fin" de Rosario
Castellanos, en el auditorio del Centro Cultural
"Jaime Sabines", motivo por el cual se realizó
una cena, en la que platicamos con ella, en
exclusiva para Cimacnoticias, y nos deleitó en su
maravillosa lucidez, a sus 85 años.

Nos dijo Dolores Castro que es muy importante
celebrar cada año, durante marzo, a las mujeres,
particularmente en el Día Internacional de la
Mujer, porque "realmente las virtudes de la mujer
se encontraban muy escondidas, hasta ahora que se
están viendo las virtudes de una madre que
acompañe, que eduque, saben muy bien lo que una mujer vale".

No quiere decir, dice la escritora, que todas las
mujeres se dediquen a ser madres, pero sí quiere
decir que ese periodo, que es breve, tiene que
cumplirlo con la ayuda de todos, porque ahora
ella es parte importante de la economía de la
casa y no porque quiera, sino porque así tiene que ser.

No es la mujer, afirma, la que ha puesto ese
problema, es la sociedad en que vivimos. Creo,
dice, que hay que reconsiderar algunas cosas que
se creía que eran fatales para las mujeres, y
entre ellas la ayuda mutua. "Es horrible que se
pierda de vista la solidaridad de las mujeres
para con las mujeres, con las y los niños y los hombres mismos".

Ahora la mujer tiene que seguir defendiéndose
porque no es cierto que estemos en unas
condiciones óptimas, considera la escritora.
Todavía hay muchas golpeadas, muchas mujeres que
no pueden estudiar. Y todavía, a pesar de todos
los años transcurridos, si en una familia hay un
hombre y tres mujeres, es al hombre a quien se le
facilita a que salga adelante. No ha quedado
atrás la idea de que el hombre es el proveedor,
pero tampoco se destaca que son muchas las
mujeres que son las únicas proveedoras de la casa.

UNA LUCHA DESDE SOR JUANA

Se ha luchado mucho, recuerda Dolores, desde Sor
Juana Inés de la Cruz, por ejemplo. Se luchó
porque la mujer estudiara. Yo creo que, como lo
afirman las Naciones Unidas, que educar a una
mujer es educar a todo un grupo. Por eso la labor
de Rosario Castellanos fue importantísima.

Dolores Castro nació en Aguascalientes en 1923,
estudió la licenciatura en Derecho y la maestría
en Literatura Española en la Universidad Nacional
Autónoma de México, así como Estilística e
Historia del Arte en la Universidad Complutense
de Madrid. Visitó Chiapas, en el marco de los
eventos que se realizan para conmemorar el X
aniversario del fallecimiento del poeta Jaime
Sabines y a  83 años del nacimiento.

Hace años, dice la escritora a Cimacnoticias, los
filósofos sabían que una mujer puede. Si bien es
cierto que tenía que cumplir con lo que se ha
comprometido, con la maternidad, pero cuánto dura
la maternidad, dura poco y por otra parte una
mujer o un hombre jamás se puede perdonar de no
haber seguido creciendo, de haber seguido
capacitándose, pensando, tratando de resolver a
la vez su vida,  y también bastante  la vida de quienes lo rodea.

No se trata, dice la escritora, de un "club de
Tobi", de que no se admitan mujeres o de que no
se admitan hombres, se trata de una forma de ser
mujer, que sirva para la vida de todos, para su
propia vida y para la vida de hombres y mujeres.

-- ¿Cómo fue su vida en la lucha por ser mujer,
para que se respetarán sus derechos y cómo los ve ahora?

-- Me tocó ver de cerca, en Zacatecas, cómo
vivían esas pobres mujeres arrimadas, a la
hermana o a la familia del cuñado, había una de
ellas que decía: 'mira, ven a ver cómo tengo mi
roperito, un  roperito chiquitito, por fortuna
los días de mi Santo me da mi sobrino Pedro
dinero con el que compro mis jabones'. Es una
miseria tan grande, porque además eran mujeres
con un sentido de dignidad muy estricto, y no
eran familias tan pobres, eran clase media, pero
las arrimadas ¡ay!, cómo sufrían.

"Por otra parte, si no se casaba una muchacha
después de los 25 años, era quedada, no tenía
ninguna relación de socialización, porque en los
bailes no la sacaban a bailar, porque las parejas
que reunían la excluían y no podía hacer nada, ni
estudiar ni trabajar, era horrible.

"Mi abuelita sabía leer bien, pero no sabía
escribir bien. Decía 'hay hija si a mí no me
daban permiso de aprender a leer y escribir,
porque era para cartearme con el novio'. Y por
eso, ella no aprendió bien a escribir.

"Mi mamá, al ver eso, tomo una carrera comercial,
empezó a trabajar cuando alguna mujer trabajaba y
a nosotras nos decía 'ustedes tienen que estudiar
porque hay la llamada libertad que esta pintada y
bonita, para hacer libre se necesita estudiar y
trabajar'. Entonces veíamos que se ponía a
planchar la ropa, a hacer la comida, a ver cómo
ajustaba el gasto, realmente para ella no fue una
vida muy justa, porque tenía capacidad para más.

"Entonces, en el curso de mi vida he visto…,
bueno me tocó ya después la Revolución, la Guerra
Cristera, pero todavía oíamos mucho hablar de la
Revolución y parece que la primera vez de la
liberación de las mujeres que fueron a estudiar
para maestras. Estudiaron para maestras, salían
de sus casas veían otra cosa, luego contribuyeron
en mucho para la Revolución. Y después vino un
cambio muy importante, mucha gente se fue para
Estados Unidos, otra para la capital y vieron cosas nuevas.

"Hay una novela de Agustín Yánez, que se llama
"Al filo del Agua" donde se ve eso, poquito antes
de la Revolución, y como había una muchacha que
había ido a Estados Unidos y venía en una
situación totalmente distinta y ella se sentía
libre y las muchachas del pueblo apenas podían
apreciar que había habido una orquesta una noche,
y decían, qué bonito anoche, porque era lo único
que sucedía que no fuera cotidiano. Entonces
después de la Revolución cambió mucho.

"Todavía cuado yo estudié Leyes decían: hay dos
clases de mujeres, las bonitas y las que estudian
Leyes. El entrar una a las escuelas era un aullar
de todos los muchachos, para que una se asustara
y no volviera. Pero si volvía, ya la
respetaban  a una, ya no aullaban. Y luego, en
esa época, las pocas que regresaban, yo no, pero
sí muchas, se metían al baño porque le tenían
miedo a los muchachos, que a cada rato mandan  a
las mujeres a la cocina. Fue una época difícil.

LA REVISTA AMÉRICA Y LA ESCRITORAS

"Que esperanzas, dice, que una mujer entrara a
una revista literaria, fue hasta después que se
fundó la revista América de la Secretaria de
Educación Pública, donde debieron dar apertura a
cualquier texto y ahí comenzamos a escribir
Rosario, muchísimas mujeres, y yo. Bueno no
tanto, porque en aquella época no había tantas
que escribiéramos: estaban Concha Urquiza, Emma Godoy, Margarita Michelena.

"Y  luego nosotras que tomábamos una vocación en
serio, como Concha Urquiza, Rosario Castellanos,
Enriqueta Ochoa y yo. Por ejemplo Margarita
Michelena, era periodista, y poeta, y ella tenía
muchas necesidades de socialización, era buena,
se llevaba muy bien con los profesores, entonces tomaba en serio su vocación.

"Quien toma más en serio su vocación era Rosario
Castellanos, al grado de decir, 'Yo no me caso o
yo me voy de monja'. No la quisieron en el
convento, por que eran las del Opus. Por fortuna,
Rosario los odiaba. Y tomaba muy, muy en serio,
me decía 'hay que ser como Gabriela Mistral, que
nunca se casó, que nunca tuvo un hijo'. Ahora se
sabe que sí tuvo un hijo, ahora ya de muerta.

"Yo le decía 'no, Rosario, a mí me gusta mucho,
así que si quieres seguir tu vocación, pero no a
costa de todos, pues no'. Y finalmente Rosario
dijo, en una carta, que ya había probado todo,
pero lo que no soportaba ya, era la soledad...".

Rosario Castellanos recibió el Premio Chiapas en
1958 y fue la primera mujer que obtuvo este
reconocimiento; incursionó con éxito en la
poesía, en el cuento, en la novela, en el teatro
y en el ensayo, y supo traducir en algunas de sus
obras ambientes culturales de la provincia
chiapaneca, a la que amó profundamente, asumiendo
siempre un firme compromiso social a favor de los
pueblos indios, a quienes sirvió en los años en
que colaboró en el Instituto Nacional Indigenista en Chiapas.

La Colección Premio Chiapas es una colección de
libros dedicado a los galardonados con el Premio
Chiapas, máxima distinción que se otorga en el
estado a los ciudadanos que con su trabajo
artístico, científico y cultural, enaltecen los valores de esta tierra.


DERECHOS HUMANOS * Más de un millón de mexicanas viven con alguna discapacidad

STAFF: Somos Noticias Mx / Por: Ximena García / Por: Redacción / Agencia Informativa Somos A.C / Con información: Covadonga Pérez, Alianza Nacional Mujeres en Serio / Gladis Torres Ruiz

Foto: Imagen Ilustrativa / Agencias


México DF, 25 marzo 09 (CIMAC).- En México un
millón 68 mil 694 mujeres viven con alguna
discapacidad, las cuales han padecido la plena
incorporación a la vida productiva y al
bienestar, señala Covadonga Pérez Villegas de la
Alianza Nacional Mujeres en Serio (ANMS).

De acuerdo con el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI), la población con
discapacidad del país es de dos millones 241 mil
193, de ésta más del  47 por ciento son mujeres.

Sin embargo, ella afirma "¿a quién interesa una
niña con discapacidad y sin escuela?, ¿a quién le
importa la indígena o la mujer pobre, que además,
vive con una discapacidad?, ¿a quién preocupan
las mujeres con discapacidad que llegan a la tercera edad?".

Pérez Villegas, quien tiene 13 años en ANMS,
señala que la gran pérdida que ha tenido esta
población es que se ha abandonado la noción de la
plena incorporación de las personas con
discapacidad a la vida productiva y al bienestar.

Es por ello que las mujeres con discapacidad
decimos "que ya no se preocupen más y que mejor
nos ocupemos todas y todos. Creemos firmemente
que no es a través del altruismo o de la
conmiseración por las mujeres, que lograremos avanzar".

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